Año de elecciones en América Latina: nueva oportunidad ciudadana

Luego de un “giro copernicano” en los liderazgos y las tendencias políticas para muchos de los países latinos de América, en algunos de ellos llega una nueva oportunidad para los ciudadanos de elegir el destino de sus naciones.

Tal y como también sucedió el año pasado, 2019 presenta elecciones en seis países latinoamericanos, cuyas poblaciones son convocadas a elegir nuevos mandatarios.
Mientras que en 2018 eligieron presidente los tres países más poblados de la región (Brasil, México y Colombia), esta vez será el turno para: Uruguay, Panamá, El Salvador, Guatemala, Bolivia y Argentina.

Si bien el impacto de lo que pueda ocurrir con los comicios de Argentina y Bolivia no debe desestimarse, por el momento nada hace prever un “sacudón” de la política latinoamericana tan fuerte como el provocado por las elecciones de Andrés López Obrador en México y Jair Bolsonaro en Brasil.

El Salvador será el primer país de todo el continente en acudir a las urnas para elegir un nuevo presidente. Por primera vez, desde la firma de los acuerdos de paz en 1992, el favorito no compite bajo la bandera de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) ni del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN), en el poder desde 2009.

Panamá celebrará elecciones generales el domingo 5 de mayo luego de una campaña de solo 60 días que se disputará bajo nuevas reglas diseñadas para reducir el impacto del financiamiento privado en el proceso electoral. La corrupción será un tema central también en las elecciones de Guatemala, cuyo presidente Jimmy Morales se encuentra enfrentado con la Comisión Internacional contra la Impunidad, CICIG.

En contraste con las turbulencias de los comicios centroamericanos, las elecciones presidenciales de Uruguay, convocadas para el 27 de octubre, se anuncian especialmente tranquilas. De hecho, una ligera mayoría de uruguayos se muestra convencida de que el próximo presidente seguirá perteneciendo al rente Amplio, aunque aún falta mucho y ni siquiera se sabe quien ira por el Partido Nacional, su principal contrincante. 

En Bolivia, las elecciones presidenciales de octubre de 2019 se perfilan como las más difíciles que deberá enfrentar Evo Morales desde su primera victoria electoral en 2005. En los comicios, con fecha aún por definirse, Morales buscará asegurar su cuarto mandato consecutivo, con lo que se mantendría en el poder hasta 2025, acumulando 19 años ininterrumpidos en la presidencia de su país. Al primer presidente indígena en la historia de Bolivia, sin embargo, le tocará hacerlo en medio de fuertes cuestionamientos al mecanismo jurídico con el que logró ser habilitado nuevamente como candidato.

Finalmente, en nuestro país, aparecen dos figuras fuertes a la vez que debilitadas: Macri, en medio de una crisis galopante y con imagen en caída libre; Fernández de Kirchner, desgastada por una persecución judicial inédita y con una fragmentación incontrolable en el peronismo. Se espera la emergencia de nuevo actores aunque hasta el momento solo hay tibias apariciones de figuras como la del ex ministro Lavagna o Sergio Massa.

Cada país, con sus idiosincrasias específicas, deberá elegir a sus nuevos representantes y esperar que puedan conducir sus naciones hacia una verdadera mejora de la calidad de vida ciudadana.