Reserva Laguna del Diablo

La Reserva Laguna del Diablo es un área protegida situada dentro del ejido urbano de la ciudad de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego, Argentina. En época invernal la laguna se congela en su totalidad, lo que permite la práctica del patinaje sobre hielo y otras actividades recreativas.

La Laguna del Diablo se encuentra exactamente sobre el lateral de la Ruta nacional 3, que adquiere el nombre de Av. Leandro N. Alem en el ámbito urbano de la ciudad de Ushuaia. Posee una superficie de 3 ha. correspondiente a la ecorregión de bosque andino patagónico. Se creó en el año 1991 mediante la ley n.° 487​ con el objetivo de preservar de características naturales específicas y un ecosistema de turbera. La administración y el control de esta reserva es responsabilidad de la Municipalidad de Ushuaia. ​

Si bien la laguna está rodeada por un bosque de lenga (Nothofagus pumilio), su principal interés radica en la práctica deportiva invernal.

El tradicional espacio recreativo de los vecinos es en un área protegida dentro del ejido urbano de la ciudad. La superficie de la reserva abarca tres hectáreas, donde conviven las características de las ecorregiones de bosque andino patagónico y turberas.

El mayor interés de los vecinos se despierta en la época invernal, cuando la laguna se congela en su totalidad, lo que permite la práctica del patinaje sobre hielo y otras actividades recreativas, que pueden extenderse hasta horas nocturnas por la existencia de luz artificial.

La búsqueda de las razones del diabólico nombre llevó a encontrar sus fuentes en los antiguos pobladores, quienes comentaban que los nativos de la zona tenían prohibido acercarse a la laguna porque allí habitaba un ser maligno que devoraba a los animales, que todo el que se acercara a sus aguas desaparecía. Pero una vez que los forasteros ingresaron a esas tierras el mito fue incorporado a la realidad, ya que testimoniaron que en sus aguas desaparecieron vacas, perros y hasta vehículos.  Las razones de esos misterios estarían en la indefinida profundidad de la laguna, que hizo surgir la hipótesis de que no contaba con fondo y que tenía vasos comunicantes con el mar.

La pista aún no está habilitada, Personal del Instituto Municipal de Deporte realiza mediciones en forma diaria para determinar las condiciones en la que está el hielo, y una vez que la Laguna se pueda utilizar se lo comunicarán a los vecinos.